Córdoba “cristiana y mora”... imposible de ver en tres días. Nos la hemos encontrado en plena fiesta de las Cruces de Mayo, recién terminada Semana Santa y a punto de comenzar con los Patios, esos a los que nos hemos estado asomando, indiscretos, curiosos y con ciertas prisas...
La maravillosa Mezquita, una impresionante obra de arte a la que más tiempo hemos dedicado. A Medina Azahara no pudimos ir, por la gran aglomeración de gente que había estos días, así que optamos por callejear y llenarnos de color, música y alegría. Nos ha sorprendido mucho la diferencia con el estilo de vida de nuestra ciudad, Barcelona. Córdoba es una ciudad llena de calidez. Nos costó muy poco sentirnos integrados.
Acostumbrados a nuestros Pirineos, teníamos una idea equivocada del paisaje andaluz, y, el primer día, en el que viajamos a Cabra para ese asunto familiar que nos llevó allí, nos quedamos maravillados con esos campos de ese verde increíble, ordenados, hermosos, con sus olivos, viñedos y retama... preciosos!!!
Nos hemos llevado muchas fotos, pero lo mejor nos lo hemos guardado en nuestra mente, un recuerdo imborrable y la certeza de que volveremos allí a recoger ese trocito de nosotros que se nos quedó...







